Canibalismo: tu hermana está muy buena, pero le falta una pizca de sal

Si hay un tabú potente en la mayoría de las culturas que conocemos, ese es el del canibalismo. Comerse a otros como tú está considerado, cuando menos, de mala educación, y en la mayoría de sitios es un delito repugnante. Sin embargo, el canibalismo ha existido desde el inicio de la humanidad. Precisamente en aquellos años lejanos podría haber sido habitual según qué sitios. Pero, si nos resulta tan repugnante… ¿por qué habríamos de comernos a otra persona? Pues hay quién ha encontrado motivos, aunque desde nuestro sillón, con nuestro vaso de leche con galletas, resulte difícil imaginarlos.

· Ser caníbal no está bien visto

Ser caníbal es un tabú en la mayoría de culturas que conocemos. Si empezamos por el principio, necesitamos saber qué es el canibalismo. El canibalismo es el hecho de comerte a alguien de tu misma especie. Cuando hablamos de seres humanos, el canibalismo también es conocido como antropofagia; un antropófago es un ser humano que se come a otro ser humano. No en vano, antropófago viene del griego anthropos, “hombre”, y phagein ,”consumir”. La palabra caníbal se la inventaron los españoles contemporáneos de Colón para designar a los habitantes del Caribe, (en particular a los Taínos, los antiguos habitantes de la actual Cuba) a los que creían comedores de hombres; por tanto, éste es el significado que ha adquirido. Lo curioso es proviene de la palabra “cariba” (valeroso), la cual confundían con “caniba” y de aquí deriva “canibal“.

Nos estamos yendo por las ramas. Decíamos que el canibalismo es un tabú ¿Y qué es un tabú? Pues es una restricción social muy fuerte, es decir, algo que la mayoría de gente de una sociedad está de acuerdo en no hacer. Por ejemplo, hablar de nuestros excrementos es un tabú en nuestra sociedad. Si hablamos de alimentación, podemos ver que a lo largo y ancho del mundo cada cultura tiene sus propios tabúes: por ejemplo, los musulmanes no pueden comer cerdo (ni animales que no hayan sido sacrificados de determinada manera), los judíos no comen camello (ni muchos otros animales considerados no limpios) y los hindúes no pueden comer vaca. Nosotros no comemos ni perros ni gatos, y comer insectos nos da bastante asco, mientras que es algo común en otras partes del mundo.

No está muy claro de donde provienen estos tabúes, pero se piensan que pueden tener un origen biológico y haber evolucionado hacia rasgos culturales. Tal vez en los lugares donde se originaba tal o cual cultura era peligroso comer tal o cual animal. Este peligro biológico se transforma en una regla social y con el tiempo va adquiriendo tintes de ritual, sin que ya nadie sepa porqué dejaron de comer cerdo o vaca. También puede ser que determinado alimento lo tengamos asociado con otras emociones distintas de la de tener el estómago lleno: por ejemplo, para nosotros sería un horror comer perro o conejillo de indias porque estamos acostumbrados a tenerlos de mascota. Y creo que también pueden existir los tabúes personalizados: yo no como coliflor nunca porque me da asco o pescado porque era alérgico. Mi hermano tiene un amigo que no come nada que cocinado tenga la misma forma que vivo y sé de uno que no come cosas rojas….

Es importante resaltar aquí que, si bien el canibalismo es un hecho bastante extendido en la naturaleza, a la mayoría de las culturas humanas les resulta un tanto aborrecible. La antropofagia es un tabú muy fuerte en numerosas culturas; esto quiere decir que la gente no habla de ello y que la mayoría de individuos ni siquiera piensa en ello, al menos no sin sentir angustia. ¿Y de dónde nos viene esta angustia? Se puede pensar que el hecho de comerse a otros de tu especie puede contribuir a que se extiendan enfermedades y patógenos propios de dicha especie. Ya existe un tabú generalizado hacia la muerte y los muertos y una de las teorías que intenta explicar este fenómeno es que, por salud, es mejor no andar mucho entre cadáveres, ya que podríamos contagiarnos de aquello que ha matado a esa persona. Esto se puede extender fácilmente al canibalismo: si es malo tocar a los muertos, peor será comérselos. También podría ser que esta angustia nos venga de pensar qué pasaría si nos comieran a nosotros, mediante un mecanismo similar a la empatía o a la compasión. Al fin y al cabo, si, cuando vemos a alguien sufrir, nosotros sufrimos también…¿qué pensaremos si vemos a alguien hecho filetes?.

A pesar de estos tabús tan fuertes, y que parecen tener un origen biológico, el canibalismo y la antropofagia han existido y existen en determinadas circunstancias que veremos a continuación.

· ¿Por qué Cronos se comió a sus hijos?

¿Qué puede impulsar a un animal a comerse a un semejante?. Y lo que realmente nos preocupa..¿por qué habríamos de comernos a otro ser humano?. Vamos a ver que existen diferentes razones.

La primera de ellas es de orden biológico: nos comemos los unos a los otros cuando no hay nada más que comer. Es lo que podríamos llamar un canibalismo nutricional o gastronómico y normalmente nos impulsaría a ello el no tener ninguna otra fuente de proteínas y grasas. En la película “Viven” se retrata uno de estos casos: un avión se estrelló en un punto inaccesible de los Andes y los supervivientes consiguieron salir adelante gracias a la carne de sus compañeros muertos. Puede ser lo que les pasó a los Neandertales que vivían en El Sidrón (Asturias) hace 43.000 años: se han hallado restos de huesos con marcas de canibalismo, lo cual puede indicar que tal vez vivieran unos inviernos especialmente duros. No es el único lugar: se han hallado rastros de canibalismo en un buen número de sitios arqueológicos, por ejemplo en los restos de Homo antecessor de Atapuerca y en numerosos asentamientos de Homo sapiens primitivo. Las evidencias para saber si existía canibalismo están en las marcas dejadas en los huesos por instrumentos cortantes o usados para aplastar, y que no se encuentran en los huesos de los enterramientos. Este canibalismo nutricional puede pasar a formar parte de la dieta habitual cuando la carencia de proteínas animales es crónica, como sucedía en ciertas islas del Pacífico, donde no existieron animales grandes durante milenios. En estas islas la guerra con otras tribus era una forma de conseguir alimento.

En el resto de la naturaleza sucede lo mismo: predadores que canibalizan a otros de su especie cuando no hay otra cosa que comer o animales que, alimentándose normalmente de otra cosa se vuelven contra los suyos en tiempos de carestía. También puede ser que, como en el caso de algunos escorpiones, sus principales sean sus compañeros de especie y que su dieta habitual incluya el canibalismo; esto mismo sucede con los cocodrilos: ellos son su principal predador. En otro ejemplo, las termitas canibalizan restos de sus compañeros (y también a compañeros enteros) como método para obtener Nitrógeno.

En el mundo animal, las razones biológicas para el canibalismo van más allá de la mera alimentación. En muchos casos, el canibalismo sirve para controlar una población (por ejemplo, reduciendo el número de crías si los recursos son escasos) o para asegurarse de dejar una huella genética (como el caso de los pececillos de colores que veremos abajo). También puede servir para fortalecer al grupo: ciertas hormigas se comen a los individuos heridos de forma rutinaria; cuando les vienen mal dadas también se comen a los individuos sanos.

El resto de las causas para el canibalismo son exclusivamente humanas. Una de ellas, de la que no vamos a hablar, son los psicópatas que se comen a otro porque sí, sin tener hambre ni nada. También está el canibalismo como una forma de opresión política: comerse a tus enemigos muertos tiene que acojonar a los que sigan vivos. Pero mucho más importante es el canibalismo ritual, un hecho que se ha dado a lo largo y ancho del mundo. En este tipo de canibalismo el hecho de comerse a otra persona es un acto simbólico, y normalmente está asociado a la idea de que alguna característica de la persona que te comes pasará a tí.

A este respecto, se pueden distinguir dos tipos de canibalismo. El primero, que podemos llamar endocanibalismo, consiste en comerse a miembros de tu propio grupo social, por ejemplo tu familia o tu clan. Detrás de este comportamiento estaría un deseo de alcanzar una comunión con el difunto. Puede que nos resulte repugnante el pensar en comernos a nuestros abuelos cuando se mueran, pero en algunas culturas estaba considerado como un símbolo de respeto y de unión con los ancestros, y formaba parte de las creencias y ritos de una cultura. Un ejemplo podría ser el pueblo Kwuakiutl, una tribu de indios de Norteamérica para los cuales el universo se explicaba en términos de comedores y comidos. Para los Kwuakiutl, las entrañas de todos los seres vivos eran entrañas humanas y, por tanto, comer carne era de por sí caníbal; para ellos, el éxito de la tribu residía en controlar su propio canibalismo y evitaban comerse entre ellos en el día a día, aunque puede que lo hicieran de manera ritual. A este tipo de canibalismo eso se le puede llamar “canibalismo afectivo”. Hoy en día es más común encontrar culturas donde este acto de canibalismo ha sido sustituido por un acto simbólico que lo representa; pensemos , por ejemplo, en la liturgia cristiana, donde, en el momento de la comunión se reparten hostias y vino que simbolizan la carne y la sangre de Cristo… de hecho, para los creyentes, debido al milagro de la transubstanciación, son la carne y la sangre de Cristo…vaya asquito la misa!

El otro tipo de canibalismo ritual sería el exocanibalismo, es decir, comerse a gente de otro grupo social. También se le puede llamar canibalismo agresivo, pues te comes a tus enemigos, esperando así capturar su alma o, tal vez, su fuerza y su vigor. Es muy posible que este tipo de canibalismo esté asociado a una mera cuestión de subsistencia de las que veíamos antes y que posteriormente adquiriera tintes rituales…al fin y al cabo, si te comes el corazón de tu enemigo obtienes vigor en forma de proteínas y grasas ¿no?. Como ejemplo, los antiguos Maoríes de Nueva Zelanda, entre los cuales el peor insulto a un enemigo era cocinarlo y después rechazar la carne como no apta para ser comida.

· Canibalismo interesado:

Durante siglos los relatos de exploradores, conquistadores y misioneros estuvieron repletos de caníbales. El mito del salvaje que te mete en la olla según pisas en su territorio se extendió ampliamente durante la colonización global que llevaron a cabo los europeos. Este mito se vió ampliado y reforzado por los relatos de, primero, los exploradores y conquistadores y, después, de los antropólogos de principios del siglo XX.

Sin embargo, si analizamos todos estos testimonios cuidadosamente puede que no existan tantos caníbales como se ha dicho. Hay que tener en cuenta que todos estos relatos provienen de una época de conquistas y esclavitud. El hecho de pensar que un ser humano es capaz de comerse a otro lo convierte en menos humano, y por tanto es más susceptible de ser conquistado, escalvizado o simplemente exterminado. Durante siglos los europeos se han visto superiores a los “salvajes” a los que arrebataban su libertad, sus tierras o su oro. Decir (y creer) que estos pueblos practicaban el canibalismo ayudaba a españoles, ingleses, franceses, portugueses etc.. a la hora de tratar como animales a aquellas personas que sólo se diferenciaban de ellos en el color de su piel y en su cultura. A decir verdad, si comparamos los testimonios recogidos entre los siglos XV y XX acerca del canibalismo con la evidencia arqueológica o cultural, resulta que la mayoría de pueblos de los que se decía que eran caníbales no lo fueron nunca. Por ejemplo, el “valeroso” conquistador español Hernán Cortés, ávido del oro de Tenochtitlán (actual México D.F) no dudó en calificar a los aztecas de caníbales (y, de paso, de sodomitas, que por aquella época debía de ser algo igual de malo). Los aztecas hacían crueles ofrendas a sus dioses, pero no hay ninguna prueba de que se comieran a los sacrificados (de hecho, comerte la comida de tu dios puede estar mal visto).

También el miedo y el desconocimiento contribuyeron a crear este mito. El hecho de que los europeos no pudieran comunicarse más que de forma rudimentaria con los nativos de los lugares a los que llegaban, sin duda contribuyó a que volvieran a casa contando cosas que no eran. Por ejemplo, en muchos casos los testimonios de canibalismo llegaban a través de varios intérpretes o eran testimonios del tipo “yo tenía un primo, que tenía un amigo a cuyo tío se lo comieron los caníbales”, una forma de testimonio que ningún tribunal europeo aceptaría pero que aquí (una vez más, debido al interés) se consideraban pruebas irrefutables. El mismísimo Américo Vespucio hablaba profusamente de caníbales, cuando apenas pisó tierra firme en sus viajes por el Nuevo Mundo. Y tenemos por ejemplo el caso de culturas en las que la manera de disponer de sus muertos es dejando el esqueleto limpio de carne y ofreciendo culto a los huesos de sus antepasados. Los viajeros europeos veían cómo estos “salvajes” descuartizaban a sus muertos, los hervían y los descarnaban. Jamás vieron que esta gente se comiera esa carne, pero ya habían visto suficiente.

En conclusión: aunque hay pruebas de que han existido culturas caníbales por una u otra razón, en realidad son muchas menos de las que se decían. Y había un interés para esto: rebajar la calificación que recibían las personas que iban a ser conquistadas o esclavizadas, convertirlas en algo menos que humano con lo que se pudiera comerciar o a las que se pudiera utilizar como se utiliza el ganado.

· Animales caníbales

El canibalismo no está restringido a los seres humanos, sino que también lo practican otros animales. De hecho, es mucho más común entre algunos animales que entre humanos. Se han descrito casos de 100 especies de mamífero que practican la “predación intraespecie”, es decir, que se comen entre ellos. Entre los mamíferos encontramos a leones marinos y no marinos, hamsters, ardillas, tigres y chimpancés, murciélagos…. Dentro de este grupo de los maíferos hay 15 especies de primates y, entre los primates, tenemos a los humanos. Y no sólo los animales más cercanos a nosotros lo practican: desde escarabajos a dinosaurios, el canibalismo ha existido y existe a lo largo y ancho de la naturaleza. Veremos unos cuantos ejemplos en los ítems secundarios. Por ponerlo en forma de lista caníbal, hay ejemplos en especies de protozoos y mohos, arañas, peces, reptiles, anfibios y aves, calamares gigantes…. y humanos. No vamos a ser exhaustivos, baste con mencionar que todo tipo de animales practican el canibalismo de una u otra forma, pero para acabar podemos ver algunos ejemplos.


Osos polares hambrientos: en el año 2004 unos investigadores canadienses informaron de tres casos de osos polares cazando y comiendo otros osos. Era la primera vez en 34 años de trabajo en que veían algo parecido y su hipótesis es que puede ser debido a la escasez de alimento que los osos encuentran hoy en día. Esta escasez de alimento está ocasionada por el deshielo del casquete polar.

Escarabajos de la harina: en experimentos de laboratorio con el escarabajo de la harina, Tribolium confusum, se observó que cuando no tenían harina para comer los escarabajos adultos se comían las larvas y éstas, a su vez, se comían los huevos. Esto ocasionaba fluctuaciones en la población, fluctuaciones que desaparecían cuando se les permitía comer harina.

Amor, estás para comerte. El caso de la mantis religiosa es muy conocido: las hembras tienden a comerse al macho después del apareamiento. A los machos no les gusta, así que evitan a las hembras hambrientas o agresivas.

El pez grande se come a su chico. Unos científicos han estudiado el comportamiento caníbal del Telmatherina sarasinorum, un pececillo de colores que vive en un lago de Indonesia. A los machos de esta especie a veces les da por comerse a sus crías, cosa que no les pasa a las hembras. Los investigadores han llegado a la conclusión de que el macho se come a las crías cuando no está seguro de ser el padre. Se piensa que es una manera de asegurar la supervivencia de sus propios genes por encima de los de otros machos.

Tiburones: peligrosos incluso antes de nacer. Las crías del Tiburónb Tigre de arena desarrollan dientes cuando están en el útero de su madre..¿y para que los quieren? Pues para comerse unos a otros: los tiburoncillos más grandes se van comiendo a los más pequeños…hasta que sólo quedan dos, que son los que finalmente nacen.

Holocausto caníbal: En algunas especies de mamíferos pequeños, como hamsters, ratas o ardillas, puede suceder que la madre que acaba de parir una camada decida zampársela. Esto se puede deber a que perciba que el agua o la comida son escasos o a que esté estresada por una camada grande o amenazada por elementos externos. Toda una carnicería de la que muchos niños han sido testigos.

Dinosaurios caníbales: Las marcas de dientes de Majungatholus atopus en huesos de miembros de su especie parecen probar que este dinosaurio que vivió en la actual Madagascar se zampaba a sus compis.

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